lunes, 10 de julio de 2017





“…decidí que, de todos mis oficios terrestres, el violento oficio de escritor era el que más me convenía”.





Imagen de Rodolfo Walsh en una exposición de retratos de víctimas de la dictadura militar, en Buenos Aires, en abril de 2012. EFE / Leo Lavalle


Hay otro fusilado que vive

por Virginia Cilia

En el imaginario colectivo está presente que quien creó el género de la novela de no ficción fue Truman Capote con su magnífica A sangre fría, poco se sabe y quizás algunos no estén de acuerdo, en que su creador es el eterno Rodolfo Walsh quien siempre está vigente en estudios académicos y periodísticos por su vasta bibliografía donde deja bien claro su acción y compromiso político.
¿Por qué Walsh no es recordado por eso? Puede ser por una cuestión de centralismo, lo que podría decirse jocosamente: las  características que posee vivir ‘en el centro’ que lo distingue de vivir en ‘la periferia’.

La ‘no ficción’ o el Nuevo Periodismo, se rastrea que tuvo origen en la década de los ’60 en los Estados Unidos cuya finalidad era no recaer en el estilo duro e informativo de la prensa tradicional, su estilo propuso una nueva ética  a la hora de realizar periodismo que se basaba en la neutralidad del mensaje; sin dejar de lado, por supuesto, la denuncia, la pluralidad de voces ni la investigación formal. La muerte de Kennedy, la Guerra de Vietnam, los viajes espaciales y la cultura underground trajo consigo, desde la profesión de informar, una manera de contar las cosas como si fueran creadas por una obra literaria.

En el año 1965, Truman Capote dio a luz a A sangre fría, una obra literaria y periodística casi conocida por todos por la tradicional lectura en el colegio secundario. Dicha novela relata los sucesos acontecidos en un pueblo rural de los Estados Unidos donde una familia había sido asesinada sin un motivo aparente. Esa ausencia de motivo fue lo que condujo a Capote a realizar la investigación, para ello hizo reiteradas visitas a la cárcel para entrevistar a los asesinos hasta que estos fueron condenados a muerte. Su trabajo terminó siendo una explicitación de problemas psicológicos de un par de asesinos.

Ocho años antes, Rodolfo Walsh publicaba Operación Masacre. Se trata de una obra que relata los acontecimientos denominados por la historia como ‘los fusilamientos de José León Suárez’. Walsh llevó a cabo su obra por medio de testimonios a sobrevivientes y a familiares de las víctimas.
Todo empezó cuando le comentaron que existía un fusilado que vive. Esas palabras cambiaron la historia de este escritor y periodista que bien nos representa en el mundo y aún sigue vigente. Fue ese día en un bar remoto de la ciudad de La Plata cuando la cabeza de Rodolfo Walsh empezó a carburar en pos de escribir el relato de los acontecimientos ocurridos en la mal llamada Revolución Libertadora y que daría inicio a un nuevo género de escritura de novela: la no ficción.
Al otro lado del mundo, en Nueva Orleans, el 30 de septiembre de 1924 nacía Truman Capote, dueño de una pluma magistral  muy influenciado por Edgar Allan Poe llegó a un lugar que pretendía; el del éxito personal y literario, escribió innumerables obras en las que muchas de ella ventilaba sin tapujos la homosexualidad sobrellevando los prejuicios de la época.
Rodolfo Walsh nació en un pueblito llamado Choele Choel , en la provincia de Río Negro, el 9 de enero de 1927. Había confesado que su sueño de chico era ser aviador pero paradójicamente, ese sueño lo cumplió su hermano ‘supongo que fue ahí donde me quedé sin vocación y decidí tener varios oficios’, aclara en su autobiografía.

Dotado de una pluma extraordinaria y dotes para la novela negra, el periodismo de investigación y un compromiso social y político, se dispuso a escribir su obra. Su máquina de escribir era una Underwood  color ceniza y siempre llevaba consigo un revolver de bajo calibre. Para escribir más tranquilo se había recluído en una isla en el Tigre.  Su obra política y literaria se realizó en un contexto del peronismo, su derrocamiento y su posterior proscripción por parte de la dictadura de Aramburu. Su escritura recuperó vestigios de un pasado reciente, discursos truncados constituyéndolo en una serie de narrativas que iban a contrapelo de la historia oficial.

Un día desapareció el escritor innovador del género novela de no ficción pese a que en el resto del mundo, se crea que el verdadero creador fue el estadounidense Truman Capote. Murió en un momento clave, pudiendo haber vivido más décadas, pudiendo haber producido más de lo que produjo. Su muerte partió en dos su obra corregida y las ideas inconclusas, él mismo se habrá llevado a la eternidad miles de ideas por cristalizar como fue en su momento la idea de escribir Operación Masacre cuyo disparador fue el susurro ‘Hay un fusilado que vive’ detrás de un vaso de cerveza en un bar de La Plata. Aunque pareciera que no murió nunca ya que su retrato aparece en Facultades y centro culturales. Existe gente que hasta se tatuó sus anteojos. Y sus citas aparecen en diarios, suplementos y tarjetas.




                           Otro tipo de vida






Truman Capote pasó meses dentro de las listas de éxitos de la revista New York Times. Por otro lado, Rodolfo Walsh tenía otro tipo de objetivos con su forma de hacer periodismo de investigación y en el año 1976 cuando en la Argentina se disputó la feroz dictadura genocida cívica militar, con su entrañable compañero Horacio Verbitsky fundó la Agencia Clandestina de Noticias (ANCLA), desde la cual denunciaron violaciones a los Derechos Humanos. Toda la obra de Rodolfo Walsh está marcada por una firme acción política. Después de haber narrado los fusilamientos de junio del 56, el escritor entabló una relación de empatía con los sobrevivientes de la tragedia y eso lo llevó a reafirmar su devoción por el peronismo y de dar contra respuesta a la proscripción.
¿Ficción o no ficción? Al referirse a Operación Masacre, Rodolfo walsh , sostuvo: yo prefiero su simple presentació. Eso quiere decir que la novela es lo difícil de decir, lo que se resiste a ser dicho. Otra variante que he pensado es que la novela es la última forma del arte burgués, y por eso ya no me satisface”, había dicho inaugurando un nuevo género literario. Tal fue su entusiasmo con esa manera de escribir que tres años más tarde llegó  ¿quién mató a Rosendo? Y luego en 1973 el caso Satanovsky.


A fines de la década del ’59, Walsh viajó a Cuba e inauguró la agencia de Noticias Prensa Latina. La literatura en prosa fue sólo una parte de su vasta obra  ya que en 1973 había incursionado en la dramaturgia publicando su último relato ‘un oscuro día de justicia’ donde anunciaba en su prólogo que abandonaría la literatura diciendo Hoy es imposible en la Argentina hacer literatura desvinculada de la política.




¿Cuál es la gran diferencia entre Capote y Walsh pese a ser redactores de un mismo estilo de periodismo de investigación?
En primer lugar, el haber realizado todas sus obras en un país central influyente en el resto del mundo. Y en segundo lugar, el compromiso y la ética marcados en el objetivo de escribir. Mientras Rodolfo Walsh le tomaba declaraciones a los sobrevivientes de una masacre, a ‘un fusilado que vive’, a personas que sobrevivieron a una situación traumática; Capote era el célebre escritor neoyorquino que visitaba una cárcel motivado por la falta de un sentido a un múltiple asesinato.  El argentino murió asesinado por una dictadura cívica militar al día siguiente de haber entregado una carta a la Junta cuyo encabezamiento decía:    Estas son las reflexiones que en el primer aniversario de su infausto gobierno he querido hacer llegar a los miembros de esa Junta, sin esperanza de ser escuchado, con la certeza de ser perseguido, pero fiel al compromiso que asumí hace mucho tiempo de dar testimonio en momentos difíciles"
Esas fueron una de sus últimas palabras impresas; compañeros suyos declararon verlo visto morir acribillado a balazos en una celda de la ex Esma. 

De la misma estructura narrativa, Walsh escribió su célebre ¿quién mató a Rosendo? Que describe el asesinato de Rosendo García, dirigente de la poderosa Unión Obrera Metalúrgica de la época quien le disputaba liderazgo a Vandor. Para llevar a cabo la obra, el escritor nacido en Choele Choele nuevamente investigó, convocó a testigos, confrontó testimonios , versiones de los hechos  y contradicciones, apeló a las pruebas periciales de los expertos y refutó la mentira oficial para fundamentar su acusación contra Vandor como autor del homicidio. Con esta novela, Walsh no sólo describió los acontecimientos ocurridos en José León Suárez sino que también dejó clara las relaciones entre la patronal y los sectores vandoristas para minar los escasos logros de la clase trabajadora. Otra vez, el escritor argentino se puso los pantalones largos del periodismo comprometido. 

La fama y la noción de personaje también diferenció a estos dos escritores ya que cuando por el año 1965 , Capote publicaba su obra, se convirtió en el célebre escritor de Estados Unidos y los medios acapararon su atención en él, mientras que Rodolfo Walsh conservó siempre su perfil bajo que lo caracterizó.

Existe una principal diferencia entre la obra de Capote con la de Walsh, es la idea de denuncia, la clandestinidad, la de pasar por adversidades para obtener la información. Mientras el primero contaba con la ayuda de la policía para ennoblecer su relato, el segundo debía escapar de ella; su pluma a la hora del hablar del Fusilado que vive se manchó de sangre, estuvo en secreto durante un tiempo, salió a la luz y años posteriores terminó con el propio fusilamiento de su autor; como bien lo señala Joaquín Fernández en su libro Rodolfo Walsh, entre el combate y el verbo: ‘Mientras Truman Capote cuenta con la ayuda de la policía y demás organismos estatales para llevar a cabo su investigación, Walsh , en cambio, clandestino, denuncia a las propias instituciones del Estado de ser culpables de una matanza, digamos, ilegal, cuando menos inmoral y horrorosa. (Pag 58, Lea Ediciones, año 2005)




                                          Dos destinos diferentes


Capote sufrió ansiedad y depresión por el dilema moral del deseo que le acarreaba publicar su libro. Entabló una relación muy estrecha con los asesinos de la familia Cuttler. Ellos mismos los consideraban su benefactor. La obra tardó seis años en ser publicada ya que debía terminar con la ejecución en la horca de ellos.
Se lo considera a Capote como el creador del género de no ficción por escribir su novela a partir de los testimonios de los asesinos y de pobladores del pueblo donde fue asesinada la familia. Utilizó también técnicas que le había provisto su formación en cine donde detalla cada peculiaridad de la historia en escenas breves y dinámicas.
Una obra es el asesinato de una familia acomodada en un pueblo cuyos asesinos terminan ejecutados y por otro lado, se narra un asesinato político. Como escribe Roberto Herrscher en Periodismo narrativo: como contar la realidad con las armas de la literatura: ‘ los asesinos de los fusilamientos en José León Suarez murieron en la total impunidad , muestra la degradación de una dictadura y el desprecio del régimen por las propias leyes que cree obedecer. La obra del autor se transforma entonces, por una denuncia, un alegato, una respuesta al poder. ’’ ( pag 257, Ril editores, año 2012)
La soledad, el alcohol y las drogas fueron la única compañía de los últimos años de Truman Capote. El 25 de agosto de 1984 a los 60 años cerró sus ojos para siempre a causa de una sobredosis de fármacos que le destruyó el hígado. ‘Fue el mejor escritor entre nosotros’, concluyó Norman Mailer.
Años antes, en la periferia, en Latinoamerica , el 24 de marzo de 1977 , Rodolfo Walsh desapareció con su portafolio de cuero en mano donde llevaba cinco ejemplares de la Carta a la Junta Militar que ningún diario de la época se dispuso a publicar, compañeros suyo afirmaron verlo visto en la Ex Esma y que murió acribillado a balazos.
‘Es una obra maestra del periodismo universal’ dijo Gabriel García Márquez.  El escritor colombiano tanto lo quiso que le escribió a Manuel Mujica Láinez cuando el escritor de Bomarzo dijo en declaraciones públicas que en la última dictadura cívico militar los grandes escritores argentinos caminaban tranquilos por la calle; a lo que ‘Gabo’ le contestó: Hay dos escritores que yo considero muy grandes y no están tan tranquilos como ustedes. Me refiero a Rodolfo Walsh y a Haroldo Conti que podrían haber conseguido pasaportes como ustedes pero fueron secuestrados y ejecutados por grupos de tareas.





Eduardo Jozami también se refirió a la figura de Walsh : Me parece que tenemos la obligación de leer todo para entender la complejidad de la relación entre el escritor y el político; porque algunas veces se han sostenido ideas simplificadoras: que el estilo de Walsh no era de un escritor o que después se transformó en un militante político y no escribió más. No es cierto, porque lo seguía haciendo, aunque es verdad que se generó una situación crítica de mucha tensión entre las demandas de la militancia y las de la escritura; pero de ningún modo dejó de considerarse un escritor, nunca.



Fuentes:
http://www.revistabacanal.com.ar/carta-abierta-a-la-historia/
https://marceloscelso.wordpress.com/2014/08/05/lecturas-vitales-6-rodolfo-walsh/
http://fisgones.blogspot.com.ar/2005/12/walsh-y-capote-cruce-de-legados.html
http://www.juventudrebelde.cu/opinion/2007-05-16/walsh-se-adelanto-a-capote/
‘Rodolfo Walsh, entre el combate y el verbo’ Lea ediciones , año 2005.